Buenos Aires, agosto de 2004
Con motivo del 1650º aniversario del nacimiento de San Agustín de Hipona, la Orden de San Agustín celebró en Buenos Aires un Congreso Agustiniano de Teología, reuniendo a religiosos, académicos y amigos del pensamiento agustiniano. En agosto de 2004 se vivió un clima de reflexión, acción de gracias y renovación del compromiso con el legado del gran Padre de la Iglesia.
Entre los protagonistas de aquellos días se encontraba el entonces Prior General, P. Robert Francis Prevost, O.S.A., hoy Papa León XIV, y el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.J., futuro Papa Francisco.
Entre las distintas actividades que tuvieron como protagonista al hoy Pontífice León XIV, se destacó la inauguración de la Biblioteca Agustiniana de Buenos Aires, un centro especializado de investigación del Vicariato San Alonso de Orozco, presencia de los Agustinos en Argentina. Este espacio se convirtió en un hito para los estudios patrísticos en la región.
La apertura fue presidida por el entonces Prior General, P. Robert Francis Prevost, O.S.A., hoy Papa León XIV. El Congreso también contó con la presencia de otros agustinos destacados, como el P. Alberto Bochatey, O.S.A., y José Demetrio Jiménez, O.S.A., quienes coordinaron las sesiones académicas en el Auditorio San Agustín de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), donde se desarrollaron las conferencias y mesas de diálogo con la participación de especialistas nacionales e internacionales.
El encuentro concluyó con la celebración de la Misa de acción de gracias el 28 de agosto, Solemnidad de San Agustín, en la Parroquia San Agustín de Buenos Aires, presidida por el entonces Arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, S.J., con la concelebración del P. Robert Prevost, O.S.A., en ese momento Prior General de la Orden de San Agustín.
Aquella jornada dejó una imagen fuerte: dos futuros pontífices unidos en torno al espíritu agustiniano, celebrando la figura de San Agustín y el servicio de la Orden a la Iglesia. Una coincidencia histórica que hoy se lee también como signo de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia.
«Una coincidencia histórica y providencial: dos futuros pontífices unidos entorno al espíritu agustiniano».
En su mensaje final, el P. Prevost centró su reflexión en tres puntos fundamentales, subrayando el papel de la Orden y la actualidad del pensamiento agustiniano.
Recordó que San Agustín es el verdadero “padre espiritual” de la Orden, más allá de una fundación meramente jurídica. Citando las Constituciones de 2001 (n. 4), subrayó que la Iglesia promovió el nacimiento de la Orden sobre la base firme de la vida y doctrina del Obispo de Hipona, reconocido como uno de los fundadores de la vida consagrada.
El Prior General citó la carta apostólica Augustinum Hipponensem de San Juan Pablo II —quien también se vincula al origen de la Biblioteca, al bendecir la piedra fundamental del proyecto—, donde se presenta a Agustín como uno de los grandes maestros de la Iglesia, reconocido como tal ya un año después de su muerte.
También destacó el aporte del Papa León XIII, quien en su encíclica Aeterni Patris exaltó la vigencia filosófica de Agustín. Añadió que su pensamiento sigue iluminando los debates actuales, ofreciendo al hombre de hoy respuestas a las preguntas que el mundo continúa formulándose. Más allá de coincidencias o desacuerdos, San Agustín permanece como una figura de extraordinaria riqueza y profundidad.
Finalmente, subrayó que los agustinos han manifestado una devoción constante por Augustinus, y que la Iglesia ha redescubierto en las últimas décadas el valor de los Padres de la Iglesia como fuente de renovación. Retomó las palabras de San Juan Pablo II en Augustinum Hipponensem:
«He tenido ocasión de recomendar especialmente a los hijos espirituales del gran Santo que mantengan vivo y atrayente el encanto de San Agustín también en la sociedad moderna».
El P. Prevost recordó que ya a comienzos de los años 70 del siglo pasado, por iniciativa del P. Agostino Trape, O.S.A., destacado en los estudios patrísticos y del cristianismo primitivo, la Orden erigió el Instituto Patristicum Augustinianum, el espacio de estudio más significativo no solo para la Orden, sino también para innumerables académicos de distintas disciplinas que investigan los primeros diez siglos del cristianismo.
Desde entonces, el P. Robert animaba a los agustinos, y más tarde a los distintos académicos e investigadores de diversas universidades que fueron entrando en contacto con la Biblioteca Agustiniana de Buenos Aires, a continuar profundizando en San Agustín y en las fuentes de los Padres de la Iglesia, así como en la proyección de su pensamiento y testimonio en la actualidad:
“Para que la Iglesia pueda seguir siendo sal de la tierra y luz del mundo”.
Hoy, convertido en Sucesor de Pedro, alegra constatar que el corazón del Papa León XIV sigue profundamente marcado por esa espiritualidad agustiniana: orante, buscadora de la verdad, amante de la Iglesia y comprometida con el diálogo con todos.
Como lo expresó en su primer saludo desde el balcón de San Pedro:
«Por lo tanto, sin miedo, unidos, mano a mano con Dios y entre nosotros vayamos adelante».
Su lema, “In Illo Uno Unum”, nos invita a acompañar su camino para que podamos ser testimonio de que “en Aquel Uno, somos uno”.
Fray José Domingo Galvis, O.S.A.
Párroco San Agustín
Director de la Biblioteca Agustiniana
Buenos Aires, Argentina