8 de mayo de 2026
Al cumplirse el primer aniversario de la elección del Papa León XIV, celebrada el 8 de mayo de 2025, la familia agustiniana en todo el mundo eleva una profunda acción de gracias a Dios. Para nuestra Orden, este aniversario no es solo el recuerdo de una fecha histórica, sino también la confirmación de que el carisma de San Agustín sigue ofreciendo a la Iglesia una palabra viva, actual y necesaria.
Este primer año de pontificado ha renovado en muchos hermanos, comunidades y laicos agustinianos una conciencia agradecida de nuestra misión en la Iglesia.
Desde el inicio de su ministerio, León XIV ha dejado ver con sencillez sus raíces agustinianas. Su pertenencia a la Orden no aparece solo como un dato biográfico, sino como una huella espiritual concreta: la búsqueda de Dios desde la interioridad, el valor de la vida fraterna, el amor a la Iglesia y el deseo de una comunión capaz de sanar divisiones.
Para los agustinos, ver a un hermano nuestro asumir el servicio del Sucesor de Pedro significa redescubrir que el carisma recibido no se agota en nuestras comunidades, colegios o parroquias, sino que puede convertirse en un don ofrecido a toda la Iglesia.
Este aniversario es, ante todo, una invitación a volver al corazón, allí donde San Agustín aprendió a reconocer la voz de Dios. También es un llamado a fortalecer nuestra fraternidad, a vivir con mayor autenticidad la comunión de bienes y de corazones, y a renovar nuestro impulso misionero al servicio del Pueblo de Dios.
En un tiempo marcado por tensiones, fragmentaciones y búsquedas profundas, la figura de León XIV recuerda a la Orden que nuestra espiritualidad tiene mucho para aportar: diálogo, amistad social, escucha sincera y pasión por la verdad.
Para la familia agustiniana, este primer aniversario no puede quedar solo en la emoción o en el orgullo legítimo de sabernos cercanos al Santo Padre. Es también una responsabilidad. Nos impulsa a vivir con mayor fidelidad nuestra vocación, a cuidar nuestras comunidades y a seguir anunciando a Cristo desde el espíritu de San Agustín.
Allí donde hay una comunidad agustiniana, una obra educativa, una parroquia o un espacio de misión, este aniversario puede transformarse en ocasión de memoria agradecida y de nuevo compromiso evangelizador.
Damos gracias por la vida, la entrega y el ministerio del Papa León XIV. Pedimos al Señor que lo sostenga con su gracia y que, por intercesión de San Agustín, siga guiando a la Iglesia con un corazón humilde, fraterno y abierto a la verdad.
Que este aniversario renueve en todos los agustinos la alegría de servir a la Iglesia con un solo corazón y una sola alma dirigidos hacia Dios.